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SATSE reclama en el Parlamento que el SNS-O “deje de sostenerse sobre la sobrecarga y el reconocimiento simbólico” de las enfermeras
08.06.26 | Navarra
El sindicato ha reclamado en el Parlamento de Navarra una reforma real del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea que reconozca el papel estructural de la enfermería en el sistema sanitario y que traduzca ese reconocimiento en condiciones laborales, clasificación profesional, retribuciones, plantillas y capacidad de decisión.
El Sindicato de Enfermería participó en la sesión de trabajo de la Comisión de Salud del Parlamento de Navarra junto al Colegio Oficial de Enfermeras de Navarra, que defendió la necesidad de avanzar hacia un modelo asistencial orientado al cuidado, la prevención y el acompañamiento a lo largo de la vida. La presidenta del COENAV, Mª Pilar Sola, advirtió de que sin una apuesta clara por las enfermeras y por su desarrollo efectivo “no será posible construir el modelo asistencial que nuestra sociedad necesita de manera urgente” y situó a la profesión como “una auténtica palanca de cambio”.
Desde SATSE Navarra, la vicesecretaria autonómica, Josune Silanes, centró su intervención en las condiciones laborales, el reconocimiento normativo y retributivo, la organización del SNS-O y las decisiones políticas que, a juicio del sindicato, siguen dejando a la enfermería por debajo de su responsabilidad real.
“El mensaje es claro: la enfermería no puede seguir siendo esencial para sostener el sistema, pero secundaria en la clasificación profesional, en la retribución, en la planificación y en la toma de decisiones”, defendió SATSE durante la comparecencia.
Reclasificación profesional: Navarra sigue anclada en una lógica extinguida
SATSE recordó que Enfermería es desde hace años un Grado universitario de cuatro años, con 240 créditos ECTS, pero que esa evolución académica, competencial y asistencial no se ha trasladado al reconocimiento profesional y normativo.
El sindicato denunció que, mientras en el conjunto del Estado las enfermeras se encuadran en el Grupo A, subgrupo A2, Navarra mantiene una situación “todavía más anacrónica” al seguir clasificando a la enfermería como nivel B en el acceso a la función pública, una categoría vinculada históricamente a las antiguas diplomaturas universitarias.
“Enfermería ya no es una diplomatura. Es un Grado universitario. Navarra no puede seguir clasificando a las enfermeras con una lógica académica extinguida, como si nada hubiera cambiado en la universidad, en las competencias profesionales ni en la realidad asistencial”, señaló SATSE.
Para el sindicato, esta clasificación tiene consecuencias directas: menor reconocimiento retributivo, techo en el desarrollo profesional, dificultades para acceder a puestos de alta gestión e investigación y una presencia insuficiente en los espacios donde se decide el modelo sanitario.
Más cuidados, más cronicidad y más carga asistencial
Durante la sesión, tanto el Colegio como SATSE coincidieron en que el envejecimiento de la población, el aumento de la cronicidad y la complejidad de los cuidados obligan a transformar el modelo sanitario. El COENAV recordó que Navarra se encuentra en un punto crítico de envejecimiento, con el 20,7% de la población por encima de los 65 años, y que cerca de 69.000 personas presentan tres o más enfermedades crónicas, un 42% más que hace una década.
SATSE subrayó que esta realidad implica más seguimiento, más educación sanitaria, más curas complejas, más visitas domiciliarias, más coordinación, más prevención de complicaciones y más cuidados de larga duración.
“Una consulta enfermera no es simplemente una cita. Una visita domiciliaria no es solo un desplazamiento. Una valoración de fragilidad, una cura compleja, una educación diabetológica o una coordinación con servicios sociales evitan complicaciones, urgencias, ingresos y deterioro”, defendió la organización.
El sindicato insistió en que ese trabajo “es eficiencia sanitaria, sostenibilidad del sistema y defensa de la sanidad pública”, pero advirtió de que demasiadas veces “no se registra bien, no se mide bien, no se agenda bien y no se retribuye bien”.
“Lo que no se registra, no existe; lo que no se dimensiona, se sobrecarga; y lo que no se reconoce, acaba expulsando talento”, señaló SATSE.
Capitación y dispersión: agravios pendientes desde hace más de veinte años
SATSE puso especial énfasis en el complemento de capitación de enfermería en Atención Primaria, regulado en Navarra en 2004. El sindicato explicó que este complemento retribuye la carga de trabajo vinculada a la población asignada a cada profesional: seguimiento de pacientes crónicos, atención a personas mayores, cuidados domiciliarios, prevención, educación para la salud, curas, control de tratamientos, coordinación con otros recursos y atención a una demanda cada vez más compleja.
Sin embargo, más de veinte años después, el complemento sigue sin actualizarse de forma proporcional a la realidad asistencial actual. SATSE denunció que las enfermeras cobran 0,08 euros por tarjeta sanitaria, aproximadamente un 30% de lo que percibe el personal médico por el mismo concepto y “muy lejos del 80% que debería corresponder conforme al índice de proporcionalidad”. Esta reivindicación y su encaje en el discurso parlamentario figuran en el guion final trabajado por SATSE para la comparecencia.
“Este dato resume muy bien el agravio: la enfermería ha asumido más competencias, más carga, más complejidad y más responsabilidad, pero el reconocimiento económico sigue anclado en una estructura de hace más de veinte años”, defendió SATSE.
La organización reclamó también revisar el plus de dispersión geográfica, que compensa la atención en zonas donde la población está repartida en distintos municipios, localidades o domicilios alejados entre sí. Para SATSE, este complemento tampoco refleja suficientemente la intensidad real de la actividad enfermera en Atención Primaria y zonas rurales, donde las enfermeras realizan una parte esencial de la atención domiciliaria a pacientes inmovilizados, pluripatológicos, dependientes o vulnerables.
El preacuerdo de 2023, pendiente de ejecución real
SATSE recordó además que en abril de 2023 firmó con el Departamento de Salud un Preacuerdo de mejoras laborales, económicas y profesionales para enfermeras y fisioterapeutas. Según recordó el sindicato en el Parlamento, no era una declaración genérica, sino un documento con medidas concretas para reducir sobrecarga, corregir agravios y desarrollar profesionalmente a ambos colectivos.
Entre esas medidas se incluían la revisión de los motivos de citación en agendas enfermeras, la integración de esas agendas en la autonomía de gestión de las zonas básicas, la cobertura del 100% de bajas prolongadas, medidas sobre solape entre turnos, valoración de ratios enfermera-paciente en servicios complejos, refuerzo de enfermería y fisioterapia en Atención Primaria, actualización de capitación y dispersión, compensación por actividad extraordinaria fuera de jornada, inclusión en indemnizaciones por puestos de difícil cobertura y creación de plazas de enfermeras especialistas.
“Tres años después, una parte sustancial sigue sin ejecutarse o se ha desarrollado de forma parcial, lenta e insuficiente. La Administración reconoce los agravios, firma compromisos, pero no los convierte en cambios reales en las condiciones de trabajo”, denunció SATSE.
Nueve compromisos concretos
SATSE reclamó en el Parlamento compromisos concretos y medibles. En primer lugar, la reclasificación profesional de enfermeras y fisioterapeutas conforme a su titulación de Grado y responsabilidad real. También exigió la actualización del complemento de capitación de enfermería, la revisión del plus de dispersión geográfica y de la atención domiciliaria, y plantillas dimensionadas por carga real de cuidados, dependencia, cronicidad y complejidad, no solo por ratios generales.
El sindicato pidió además agendas enfermeras que reflejen todo el trabajo —asistencia directa, domicilios, educación para la salud, prevención, coordinación, formación, gestión de casos y actividad comunitaria—, desarrollo legal y seguro de las competencias enfermeras, creación real de plazas de enfermeras especialistas, presencia enfermera en los órganos de gestión, planificación y toma de decisiones del SNS-O, y una revisión global del modelo organizativo y retributivo.
“El SNS-O necesita una reforma estructural. No otra capa de parches. No más discursos de agradecimiento. No más actividad extraordinaria para tapar déficits ordinarios. No más reconocimiento simbólico sin consecuencias laborales”, afirmó SATSE.
“Ahora toca que el sistema sostenga a la enfermería”
SATSE defendió que el futuro del sistema sanitario pasa por cuidar mejor, prevenir más, acompañar la cronicidad, sostener la atención domiciliaria y evitar que la enfermedad llegue siempre tarde y peor al hospital.
“La enfermería no pide estar en el centro por una cuestión corporativa. Debe estar en el centro porque el futuro del sistema sanitario pasa por cuidar mejor, prevenir más y sostener la atención domiciliaria. La enfermería ya está sosteniendo el sistema. Ahora toca que el sistema sostenga a la enfermería”, concluyó SATSE.
Departamento de comunicación
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