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SATSE y ANPE valoran la disposición de Salud, pero exigen avances concretos hacia la enfermera escolar

Los sindicatos ANPE y SATSE mantuvieron el pasado viernes una reunión con el consejero de Salud, Fernando Domínguez, y el director de Profesionales del SNS-O, Nacho Iriarte, en la que el Departamento se comprometió a estudiar la necesidad de implantar la figura de la enfermera escolar en Navarra.
Fernando Domínguez, ANPE y SATSE _ Reunión enfermera escolar

Las dos organizaciones agradecen la disposición del consejero a escuchar los argumentos planteados dentro de la campaña conjunta “Aulas Sanas. Por una enfermera escolar en cada centro educativo”, así como el compromiso adquirido por el Departamento de Salud de estudiar la necesidad de esta figura en Navarra.

No obstante, SATSE considera imprescindible que ese análisis parta de una premisa clara: reforzar la enfermería comunitaria y pediátrica en los centros de salud no puede plantearse como una alternativa sustitutiva a la enfermera escolar.

Durante la reunión, el Departamento de Salud trasladó que la potenciación de las enfermeras comunitarias y de las especialistas en Pediatría, así como la existencia de disponibilidad en sus agendas, podría dar respuesta a las necesidades sanitarias detectadas en los centros educativos. Sin embargo, SATSE subraya que esa interpretación confunde dos ámbitos de actuación distintos.

“La cuestión no es enfrentar perfiles ni restar valor a la enfermería comunitaria o pediátrica, cuya labor es imprescindible. Se trata de entender que la escuela necesita una figura sanitaria propia, estable e integrada en su día a día”, señalan ambas organizaciones.

La enfermería comunitaria y pediátrica desarrolla una atención esencial desde los centros de salud, mediante la consulta, el seguimiento clínico y la atención a niños, niñas y adolescentes dentro del sistema sanitario. La enfermera escolar, en cambio, ejerce su labor en el propio centro educativo, acompaña al alumnado durante toda su jornada y a lo largo de su trayectoria escolar, y trabaja de forma continuada con familias, profesorado, equipos directivos y recursos sanitarios.

“No es lo mismo atender a un menor cuando acude a consulta que estar presente en el lugar donde pasa gran parte de su día, observar cambios, detectar señales de alarma, acompañar procesos, prevenir problemas y coordinar una respuesta inmediata cuando es necesario”, explica SATSE.

La prevención que se realiza desde Atención Primaria es fundamental, pero no sustituye la prevención integrada en la vida cotidiana de un colegio o instituto. “La enfermera escolar conoce la realidad del centro, identifica patrones, interviene antes de que los problemas se agraven y conecta salud, educación y familia. Esa presencia estable es precisamente lo que hoy falta”, concluyen.

La figura de la enfermera escolar no se limita a la atención de urgencias, aunque también resulta esencial ante una hipoglucemia, una crisis asmática, una reacción alérgica, una convulsión, una caída o cualquier incidente de salud que requiera una respuesta rápida y profesional. Su aportación incluye igualmente el seguimiento del alumnado con enfermedades crónicas, la educación para la salud, la prevención de consumos y hábitos de riesgo, la detección temprana de problemas de salud mental, ansiedad, autolesiones o trastornos de conducta alimentaria, el apoyo ante la medicación en horario escolar y la orientación a familias y profesorado.

“Cuando no existe una figura sanitaria estable en el centro, estas necesidades no desaparecen. Se desplazan a las familias, al profesorado, a los equipos directivos o a los servicios sanitarios cuando el problema ya se ha agravado o requiere una intervención más compleja”, remarcan.

ANPE y SATSE insisten en que el profesorado debe poder detectar, acompañar y comunicar, pero no asumir decisiones sanitarias ni responsabilidades para las que no ha sido formado. Del mismo modo, las familias necesitan la tranquilidad de saber que, durante la jornada escolar, sus hijos e hijas cuentan con una atención profesional cuando su estado de salud lo requiere.

Por ello, ambas organizaciones confían en que el compromiso expresado por el Departamento de Salud se traduzca en un proceso de trabajo real, con objetivos y plazos definidos, y no quede limitado a una declaración de interés.

“No les pedimos una declaración de sensibilidad. Les pedimos un compromiso de planificación, calendario y primera fase”, recalcan.

Asimismo, ANPE y SATSE lamentan que, pese a haber solicitado también una reunión con el Departamento de Educación, no hayan recibido hasta el momento una respuesta equivalente. Ambas organizaciones recuerdan que la enfermera escolar requiere una respuesta compartida: el centro educativo es el espacio donde se desarrolla su labor, pero la salud del alumnado no puede quedar al margen de la planificación sanitaria.

“Educación y Salud no pueden seguir abordando por separado una realidad que se cruza cada día en las aulas. La salud también educa, y Navarra necesita empezar a dar una respuesta pública a la altura de esa realidad”, concluyen